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Calentamiento de voleibol antes del partido: plan por minutos

El calentamiento físico y el calentamiento con balón en la red no son lo mismo, y ahí está justamente el fallo. El primero prepara los cuerpos; el segundo ajusta a tu equipo a este pabellón y a este rival. Horarios de jornada de partido hay en todas partes; un plan para esos últimos diez minutos en la red, en ninguna. Este es ese plan, minuto a minuto, más lo que puedes leer al otro lado antes de que caiga el primer balón.

Tiempo de lectura: 8 min

Dos cosas distintas que sueles meter en el mismo saco

El calentamiento físico va de tus jugadores: subir la temperatura, activar los grupos musculares, llevar las articulaciones por todo su recorrido y terminar a intensidad casi de partido. Esa progresión se organiza en cuatro fases y, para un partido, no es esencialmente distinta que para un entrenamiento: solo más larga por detrás. Cómo se monta está desarrollado por completo en montar un buen calentamiento, y no hace falta releerlo aquí.

El calentamiento en la red es otra cosa. Es el periodo oficial junto a la red, con balón, normalmente con el rival al otro lado y con el árbitro presente. El objetivo no es entrar en calor —eso debería estar hecho ya— sino calibrar. En cinco a diez minutos, tus jugadores se ajustan a la tensión de esta red, la altura de este techo, el agarre de este suelo, la luz sobre esta línea de fondo y el balón que usa este club. Quien trata ese rato como "entrar en calor dando toques" tira esa calibración a la basura y empieza la primera jugada a ojo.

La diferencia práctica: si te saltas el calentamiento físico, le pides mucho a unos hombros fríos. Si te saltas el calentamiento en la red, eso te cuesta puntos al principio del primer set.

El horario desde que llegas

Cuenta hacia atrás desde el primer saque, no hacia delante desde la puerta. A qué hora hay que estar y si el equipo local dispone antes del pabellón cambia según la federación y la competición: eso está en el reglamento de tu categoría.

Si echas la cuenta, quedan un par de huecos de unos minutos: los necesitas para ir a por balones, quitarse chaquetas y un árbitro que aún no está listo. Lo que suele fallar está al principio: el calentamiento tiene que empezar antes de lo que los entrenadores creen. Después del último ejercicio de movilidad todavía vienen el sorteo, el peloteo y diez minutos de calentamiento oficial: veinte minutos en total. Procura que tus jugadores no se queden ahí parados esperando, porque ese es justo el momento en que la temperatura acumulada se cae.

Sorteo y revisión del pabellón: los dos minutos en los que puedes ganar algo

En las reglas internacionales, el sorteo se hace antes del calentamiento y en presencia de ambos capitanes. El ganador elige una de dos cosas: el saque (sacar o recibir) o el lado de la pista. Asegúrate de que tu capitán sepa qué vais a elegir antes de ir hacia allí; qué opción compensa y cuándo está en sacar o recibir tras el sorteo. Un capitán que tiene que decidirlo sobre la marcha elige casi siempre el lado.

Mientras él está allí, tú recorres el campo una vez. Cuatro cosas, todas dentro de dos minutos:

  1. La red. La altura se mide en el centro y las reglas permiten que los extremos, junto a las líneas laterales, queden como mucho dos centímetros más altos; qué medida corresponde a tu categoría cambia según la edad y la federación, mira la altura de la red en voleibol. Toca también la tensión: una red floja cambia el comportamiento del balón en tu bloqueo.
  2. Las antenas. ¿Están rectas, están sujetas, están sobre la línea lateral? Una antena torcida da para discutir todo el partido.
  3. El suelo. Recorre la zona de ataque buscando puntos húmedos o resbaladizos y comunícalos al árbitro.
  4. Lo que hay encima y detrás. Vigas bajas, canastas de baloncesto, un foco potente justo encima de la línea de fondo. Cuéntale a tu equipo lo que ves en una frase: "el techo está bajo sobre la posición cuatro, nada de balones altos a esa banda."

Repartir el tiempo en la red: 4-4-2

Cuánto tiempo te dan no es igual en todas partes. En las reglas internacionales, el periodo oficial de calentamiento es de seis minutos conjuntos en la red si ambos equipos han dispuesto antes de una pista, y de diez minutos si no ha sido así; si uno de los capitanes pide calentar por separado, pasan a ser tres y cinco minutos por equipo. Si tu competición mantiene exactamente esos tiempos y si después hay tiempo aparte para sacar, lo dice tu propio reglamento. Planifica por eso sobre diez minutos y ten preparada una versión recortada.

Este es el plan para diez minutos: cuatro minutos por la izquierda, cuatro por el centro y la derecha, dos de saques. No es un orden que surja solo: alguien tiene que anunciarlo en voz alta.

Dos funciones marcan la diferencia entre este plan y darse toques sin orden. El lanzador: un jugador que no sea titular, o el líbero, lanza todos los balones al colocador con un ritmo fijo. El recogedor: un segundo jugador no titular mantiene lleno el carro o la cesta. Sin esas dos funciones el ritmo se cae, la fila se queda esperando y tu colocador recoge sus propios balones.

Los saques se dejan para el final a propósito. La primera acción del partido es un saque o una recepción, y la sensación de lo último que hiciste todavía la llevas puesta. Quien despacha su turno de saques en el minuto dos y después remata durante ocho minutos empieza con un saque frío, y justo ese primer turno es uno con el que puedes hacer algo: mira sacar con intención.

Lo que el colocador averigua en esos diez minutos

Para la mayoría de jugadores el calentamiento en la red es una repetición. Para el colocador es una medición, y es el único que tiene que sacar información de ahí. Cuatro cosas, y las cuatro las puede preguntar en voz alta:

Idea clave: el calentamiento en la red no es entrar en calor, es un momento de ajuste. Quien en diez minutos sabe cuánto corre esta red, qué altura quieren hoy sus atacantes y cómo se siente este suelo, empieza la primera jugada calibrado. El rival que solo ha estado golpeando balones hace esas mediciones durante el partido, y a base de puntos.

Lo que haces tú mientras tanto

El mayor desperdicio de la jornada de partido es el entrenador que se pasa diez minutos lanzando balones. Eso lo puede hacer un jugador. Tú tienes en esos mismos diez minutos tres tareas que no puede hacer nadie más.

Uno: cerrar tu alineación. Ya la tenías preparada en casa; ese es el núcleo de preparar tu alineación. En el pabellón solo compruebas quién está de verdad y si alguien ha entrado cojeando. Deja tu marcador en vivo listo con esa alineación cargada, para no tener que escribir nada en el primer saque; cómo funciona está en llevar un partido en vivo. Rellena la hoja de rotación bastante antes del pitido, no en los últimos veinte segundos.

Dos: mirar al otro lado. De eso va el apartado siguiente; estos son los únicos diez minutos en los que ves jugar gratis al rival.

Tres: dos jugadores aparte un momento. Quien hoy no sea titular se entera ahora y no en el primer cambio; el jugador con el que cuentas oye en una frase qué quieres de él. Más conversaciones no hacen falta.

Pantalla de alineación en la app Koach con el seis inicial en posición, lista para cargar el primer set
Mientras tu equipo remata, tu alineación ya está lista: los diez minutos de calentamiento son tiempo de mirar, no de teclear.

Leer lo que el rival te enseña

Al otro lado hay un equipo que, sin bloqueo, sin presión y en un orden fijo, te va enseñando sus preferencias. Eso es scouting gratis, y para muchos equipos el único que van a tener. Si ya has visto jugar al rival antes, estos diez minutos son una comprobación de lo que ya sabías; cómo montar esa observación está en scoutear al rival. Fíjate en cuatro cosas y no apuntes más de tres dorsales: más no vas a recordar.

Sé igual de estricto con lo que aquí no puedes ver. El remate de calentamiento se hace sin bloqueo y con balón lanzado: lees dirección y preferencia, no potencia ni fiabilidad en partido. El atacante que en el calentamiento lo destroza todo puede ser otra persona muy distinta a partir de una recepción mediocre. Anota preferencias, no juicios, y déjalos registrados después con este rival en lugar de en tu cabeza: mira recordar a los rivales.

Comparte tus conclusiones en los últimos treinta segundos y en tres frases como máximo. Por ejemplo: "el 6 saca en salto, ese lo recibimos entre tres; el 11 remata casi todo en diagonal; su central solo entra a primer tempo." Más de tres puntos justo antes del pitido es ruido.

Cuando el horario se cae a pedazos

Media hora de atasco. Bajas del coche con diez minutos por delante. El orden para recortar es: primero Mobilise, después Raise, nunca el golpeo progresivo. Una versión de seis minutos que funciona: dos minutos de moverse con intensidad y soltar hombros mientras el resto se cambia, tres minutos de remates (dos por la izquierda, uno por el centro) y un minuto de saques. Quien no haya rematado nada, no sale de inicio: ponlo en el banquillo en el primer set y méteo en el segundo. No es un castigo, es política de hombros.

Viajar con cabeza. Acordad que los tres primeros minutos en el pabellón son de moverse, antes de cambiarse. Un equipo que después de dos horas de coche se sienta directamente en el vestuario sigue rígido en el primer saque.

El partido anterior se alarga. Entonces tu equipo está caliente y tiene que esperar. Regla práctica: si tu equipo lleva más de diez minutos parado, repite Raise. Dos minutos de movimiento en el pasillo lo resuelven, y evita sobre todo que tus jugadores se sienten en una grada fría.

Sin sitio para calentar, o dos partidos en un día. Si solo hay una pista, haz Raise, Activate y Mobilise en el pasillo o detrás de la línea de fondo: eso funciona sin balón, y el remate lo sacas entero del tiempo oficial. Para un segundo partido en el mismo día no empiezas de cero, pero nunca te saltas el golpeo progresivo ni los saques.

Haz de esto una rutina que el equipo lleve solo

Todo lo anterior funciona únicamente si cada semana es igual. Escribe el horario una vez en una tarjeta: los tiempos, quién lanza, quién recoge balones, quién vigila el reloj. Cuélgalo en el vestuario o déjalo como acuerdo fijo de equipo en tu app. Después de tres partidos ya no tendrás que anunciar nada, y el día que llegues tarde tú, te encontrarás un equipo calentado.

Con equipos de base reparte las funciones de forma explícita y hazlas rotar: lanzador, recogedor, encargado del tiempo. Sin esas funciones, el calentamiento de doce críos se descompone en doce pelotas independientes. Y para los jugadores con nervios de partido, una rutina fija y previsible ayuda: quien sabe qué va a hacer los próximos veinte minutos tiene veinte minutos menos para darle vueltas.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura el calentamiento en la red antes de un partido de voleibol?

En las reglas internacionales, los equipos disponen de seis minutos conjuntos en la red si ya han tenido antes una pista, y de diez minutos si no ha sido así. Si un capitán pide calentar por separado, pasan a ser tres y cinco minutos por equipo. Si tu competición mantiene esos tiempos exactos lo dice el reglamento de tu federación.

¿Qué diferencia hay entre el calentamiento físico y el calentamiento en la red?

El calentamiento físico prepara los cuerpos y se hace sin red: temperatura, activación, movilidad y terminar a intensidad casi de partido. El calentamiento en la red es el periodo oficial en el que tu equipo se ajusta a esta red, este suelo y este balón. Para montar el calentamiento físico está el artículo sobre el método RAMP.

¿Hay que calentar junto al rival o por separado?

Juntos es lo estándar y ahorra tiempo: cada equipo usa su propia mitad. Si uno de los capitanes pide calentar por separado, las reglas internacionales lo permiten, pero cada equipo recibe a cambio menos minutos. En la práctica, con dos equipos que rematan solo hacia su campo, juntos funciona perfectamente.

¿Quién lanza los balones durante el remate de calentamiento?

El entrenador no. Designa como lanzador fijo junto al colocador a un jugador que no sea titular o al líbero, y a un segundo como recogedor. Con esas dos funciones el ritmo se mantiene y tú tienes las manos libres para la alineación y para el rival.

Llegamos tarde por un atasco, ¿qué nos saltamos?

Recorta en este orden: primero la fase de movilidad, después el trote suave, nunca el golpeo progresivo. Una versión de seis minutos son dos minutos de movimiento y hombros, tres minutos de remates y un minuto de saques. Al jugador que no haya rematado nada, ponlo en el banquillo en el primer set.

¿Se puede deducir algo de verdad del calentamiento del rival?

Preferencias sí, nivel no. Ves con fiabilidad quién saca flotante y quién en salto, qué dirección elige su mejor atacante y si su colocador pone el balón alto o plano. Lo que no ves es cuánto pega alguien bajo presión ni lo estable que es su recepción: es un ejercicio sin bloqueo.

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