El sistema 5-2 en voleibol: dos colocadores delanteros
Casi todos los entrenadores conocen el 5-1, el 4-2 y el 6-2. El 5-2 queda justo en medio y por eso casi nunca se explica bien. Y sin embargo, para muchos equipos con dos colocadores a medias es la solución más práctica que existe.
Qué significan los números 5-2
El nombre de un sistema de voleibol es siempre la misma cuenta: el primer número dice cuántos jugadores atacan, el segundo cuántos colocan. En un 5-1 atacan cinco jugadores y coloca uno. En un 4-2 atacan cuatro y colocan dos, y esos dos colocadores no atacan nunca. En un 5-2 atacan cinco y colocan dos, y eso solo puede organizarse de una manera: el colocador que está en la delantera coloca y no ataca, mientras que el colocador que en ese momento está en zaga es un jugador de zaga de pleno derecho: recibe, defiende, saca y, si hace falta, ataca desde detrás de la línea de tres metros.
Dicho corto: un 5-2 es un 4-2 en el que tus colocadores no son medios jugadores. En sus tres rotaciones de zaga hacen exactamente lo mismo que los demás. Esa es toda la diferencia, y es justo esa diferencia la que decide si el sistema encaja con tu equipo.
Así se sitúan tus dos colocadores en la rotación
Los dos colocadores se colocan en diagonal, es decir, a tres posiciones de distancia en el orden de rotación. Si pones al colocador A en P2 (delantera derecha) y al colocador B en P5 (zaga izquierda), siempre hay exactamente uno de los dos en la delantera. Al rotar una posición, A llega a P1 y B a P4, y la tarea de colocar pasa de uno al otro. Cada colocador coloca durante tres rotaciones y juega las otras tres en zaga.
Para el ataque eso significa que siempre tienes dos atacantes en la red junto al colocador que coloca. Nunca tres, pero tampoco nunca uno: la composición de la delantera es idéntica en cada rotación. Esa previsibilidad es la mayor virtud del sistema, porque los atacantes saben en cada posición qué se espera de ellos.
Las seis rotaciones, una a una
- Colocador en P2 (delantera derecha): la rotación ideal. Ya está donde tiene que estar y puede meterse justo tras el saque en la zona de colocación, entre P2 y P3. Tus dos atacantes están en P4 y P3.
- Colocador en P3 (delantera centro): se desplaza dos metros a la derecha después del saque. Acuerda que el jugador de P2 se abra un poco hacia la línea de banda, para que el colocador tenga sitio y no acabe metido en la carrera del receptor-atacante.
- Colocador en P4 (delantera izquierda): la posición de delantera más incómoda. Tras el saque tiene que cruzar toda la red hacia la derecha, justo por donde suele querer entrar tu mejor atacante. Dos soluciones: que el colocador se sitúe antes del saque lo más a la derecha posible dentro de P4 (vale, siempre que quede a la izquierda de P3), o jugar el ataque de esa rotación conscientemente por P3 y por la zaga.
- Colocador en P1 (zaga derecha): saca y defiende el ángulo derecho. Su compañero coloca desde la delantera.
- Colocador en P6 (zaga centro): defiende por el centro y es el atacante lógico de pipe si algún día la añades.
- Colocador en P5 (zaga izquierda): recibe en la zona donde caen la mayoría de saques largos. Es la posición en la que descubres si tus colocadores saben recibir de verdad.
Como en realidad trabajas con dos alineaciones, compensa dejar las dos fijadas: en Koach guardas una alineación por colocador, de modo que pasas de una mitad a la otra de tu 5-2 sin volver a dibujar el campo.
El 5-2 junto a los demás sistemas
| Sistema | Quién coloca | Atacantes en la red | Exige |
|---|---|---|---|
| 4-2 | El colocador de delante | 2 | Poco: sin recorridos, sin timing |
| 5-2 | El colocador de delante | 2 | Colocadores que rindan de pleno en zaga |
| 6-2 | El colocador de zaga, con penetración | 3 | Buena recepción y una penetración rápida y fiable |
| 5-1 | Siempre el mismo colocador | 2 o 3 | Un colocador que lleve el mando seis rotaciones |
La diferencia con el 6-2 no está, por tanto, en el número de colocadores —son dos en ambos sistemas— sino en cuál de los dos coloca. Si coloca el colocador de zaga, se libera un tercer atacante, pero alguien tiene que correr desde el fondo hasta la red antes del segundo toque. Si coloca el colocador de delante, ese recorrido desaparece y te quedas con dos atacantes. El 5-2 es sobre todo el sistema para equipos que todavía no necesitan la potencia ofensiva de un 6-2, pero sí quieren conservar la sencillez de un 4-2.
Lo que lo hace fuerte, y lo que no
Fuerte: no hay penetraciones, así que no hay problemas de timing ni pánico cuando la recepción es regular. El colocador ya está en la red y puede jugar cualquier balón, incluidos los malos. Dos jugadores reparten la presión de colocar, lo que distribuye la carga y te deja menos expuesto si uno cae enfermo. Y como todas las rotaciones se parecen, a tus atacantes solo tienes que enseñarles dos patrones en lugar de seis.
Débil: en cada rotación tienes solo dos atacantes en la red, y tu jugador más alto pasa tres rotaciones colocando en vez de bloqueando. Contra equipos con un bloqueo sólido se nota: dos atacantes son fáciles de leer. Además, la calidad de colocación será inevitablemente irregular, porque dos manos distintas reparten el juego. Acuerda por eso alturas de colocación fijas, para que tus atacantes no tengan que reajustar su timing cada tres rotaciones.
¿Para qué equipo es la elección correcta?
El 5-2 encaja con equipos que tienen dos jugadores capaces de colocar razonablemente pero ninguno de los dos es el director de juego indiscutible: algo muy habitual en las categorías de adultos más bajas y en juveniles. También encaja cuando quieres formar precisamente a uno de esos colocadores: coloca tres rotaciones y en las otras tres aprende sin más a recibir y a defender, algo que un colocador puro de un 4-2 nunca aprende. Si tienes un colocador claramente mejor, juega un 5-1. Si tienes dos colocadores que además atacan de verdad y una recepción estable, da el paso siguiente y pásate al 6-2.
No dejes que tus colocadores cambien de lado. Colócalos una sola vez en diagonal al montar el equipo y mantén ese orden toda la temporada. Quien mueve las posiciones de salida de un partido a otro obliga a sus jugadores a averiguar cada semana quién coloca en cada rotación, que es justo la confusión que este sistema debía evitar.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre un 5-2 y un 4-2?
En la red, ninguna estructural: en ambos sistemas coloca el colocador que está delante y tienes dos atacantes en la red. La diferencia está en la zaga, donde en un 5-2 el colocador participa de pleno en recepción, defensa y saque en lugar de ser medio jugador.
¿Es el 5-2 un buen paso previo al 6-2?
Sí. El reparto de papeles es idéntico —dos colocadores en diagonal—, así que solo tienes que mudar la tarea de colocar del colocador de delante al de zaga. Entrena primero la penetración sin balón y ve cambiando rotación a rotación.
¿Puede atacar también el colocador en un 5-2?
En la delantera, poco o nada: juega el segundo toque, así que como mucho ataca él mismo ese balón si el rival se despista. En zaga puede hacerlo todo, incluido atacar desde detrás de la línea de tres metros.
¿Cuántas sustituciones cuesta este sistema?
Ninguna. Esa es precisamente la ganancia frente a un 4-2, en el que muchos equipos sustituyen a sus colocadores cuando pasan a zaga: en un 5-2 los dos colocadores se quedan en el campo.


