¿Demasiado joven para ser central? Cuándo fijar una posición
El más alto del grupo va al centro, el más bajo se convierte en colocador, y en dos meses ya está todo fijado. Parece lógico y a corto plazo funciona, pero es una de las decisiones más caras que puedes tomar en la base. Esto es lo que cuesta especializarse pronto y cuándo sí conviene hacerlo.
Qué significa exactamente especializarse
Especializarse es más que poner a alguien muchas veces en el mismo sitio. Es el punto en el que un jugador deja de entrenar de forma estructural determinadas destrezas: el central que ya nunca saca desde la esquina, el colocador que ya no practica el remate, el líbero que no vuelve a tocar un bloqueo. El problema es justamente esa renuncia, no el lugar en el campo.
Eso significa también que puedes asignar una posición sin especializar. Un niño de doce años puede jugar perfectamente un partido entero como central, siempre que en el entrenamiento siga haciéndolo todo.
Lo que cuesta hacerlo demasiado pronto
- Decides con información equivocada. La estatura a los doce años predice mal la de los dieciocho. El más alto del grupo suele ser simplemente el que va adelantado en su crecimiento; sus compañeros lo alcanzan en los tres años siguientes.
- El techo baja. Un jugador que se pasó cuatro años solo en la red llega a la categoría absoluta con un déficit en recepción. Y en el seis contra seis todos tienen que recibir y defender.
- La carga se vuelve unilateral. Quien durante años solo salta y golpea carga los mismos tendones y articulaciones siempre de la misma manera, un factor de riesgo conocido de sobrecarga en deportistas en crecimiento.
- Se pierden niños que aún no están definidos. Quien a los doce recibe la etiqueta de «suplente» o «solo de zaga» pierde motivación justo en los años en los que más rápido aprendería.
El efecto de la edad relativa en un párrafo
Los equipos de base se agrupan por año de nacimiento. En un equipo de niños de once años hay por tanto casi un año de diferencia entre el mayor y el menor, lo que a esa edad equivale a diez centímetros y a una ventaja considerable en fuerza y coordinación. Quien nació en enero parece por eso más talentoso que quien nació en diciembre, es seleccionado más veces, juega más y recibe mejor entrenamiento. Hacia los dieciséis esa diferencia ha desaparecido, pero para entonces uno ha recibido cuatro años más de atención que el otro. Tenlo presente antes de fijar roles a los once años.
Una línea temporal realista
| Edad | Qué haces con las posiciones |
|---|---|
| Hasta los 12 | Sin posiciones fijas. Todos sacan, todos juegan el segundo balón, todos pasan por delante y por zaga. |
| 12-14 años | Introducir roles como encargo temporal: «hoy eres tú el colocador». Todos conocen las seis posiciones. |
| 14-16 años | Una posición principal más una segunda posición entrenada en serio. La técnica de todos los roles sigue en el entrenamiento. |
| 16 años en adelante | Especialización real, con una segunda posición como respaldo ante lesiones, cambios de equipo o un traspaso. |
El único rol con el que puedes empezar algo antes es el de colocador, sencillamente porque es el que más repeticiones necesita. También ahí vale la regla: forma a dos, no a uno. Qué implica exactamente ese rol lo tienes en el colocador: rol y cómo asignarlo.

Cómo rotar sin caos
Cambiar continuamente produce un equipo que no es bueno en nada. Lo que sí funciona es rotar por bloques: da a cada jugador un rol durante cuatro a seis semanas y después mueve a todos. Dentro de un bloque, un niño acumula repeticiones suficientes para aprender algo, y a lo largo de una temporada todos habrán hecho tres o cuatro roles. Registra en cada bloque quién tuvo qué rol, porque sin una anotación en un mes los mismos niños estarán otra vez en su sitio habitual. En Koach puedes dar a cada joven una segunda posición junto a la principal, de modo que rotar no signifique perder la visión de conjunto; cómo se usa ese segundo rol está en trabajar con una segunda posición. Qué roles existen y qué exige cada uno está en todas las posiciones del voleibol explicadas.
Qué decir a padres y jugadores
La pregunta llega seguro: «¿por qué mi hija no juega fija en el sitio que se le da bien?». La respuesta más honesta es también la más sólida: porque no sabemos quién será dentro de cuatro años y porque un jugador que sabe hacerlo todo puede encajar después en cualquier sitio. Hazlo concreto con un ejemplo que todo club tiene: el jugador que creció veinte centímetros a los dieciséis, o el colocador que acabó siendo el mejor receptor. Para los niños, el argumento práctico es el que mejor funciona: quien sabe hacerlo todo juega siempre, también cuando alguien está enfermo.
Preguntas frecuentes
¿Entonces nunca puedo poner a un niño de doce años en un sitio fijo?
En un partido sí, en su desarrollo no. Alguien puede jugar toda una temporada sobre todo como central, siempre que en el entrenamiento siga recibiendo, sacando y jugando el segundo balón. La clave está en lo que dejas fuera, no en dónde se coloca.
¿Y si un niño quiere a toda costa una posición fija?
Toma en serio ese deseo y dale ese rol como posición principal, pero acordad que lleva asociada una segunda posición. Casi todos los niños lo aceptan cuando les explicas que así aumentan sus minutos de juego.
¿Vale esto también para el líbero?
Desde luego, y ahí todavía más. Un niño que se convierte en líbero a los trece pasa años sin entrenar el ataque ni el bloqueo. Deja que un líbero joven participe en esas partes del entrenamiento, aunque en el partido no las use.


