Ejercicios de colocación para principiantes: manos y pies
El toque de dedos es la única técnica del voleibol en la que se oye al instante que algo va mal: un golpe seco en lugar de un ruido suave. Eso hace agradecido enseñar a colocar —tienes feedback inmediato— y a la vez difícil, porque los errores están en detalles que los jugadores no ven.
Primero la forma: manos, contacto, empuje
Antes de empezar con ejercicios, la forma tiene que estar. Tres puntos de referencia que revisas en cada principiante:
- Las manos. Pulgares e índices forman un triángulo y las manos están por encima de la frente —ni delante, ni encima— con los dedos relajados y algo flexionados.
- El contacto. El balón toca los diez dedos y no las palmas. Los pulgares apuntan el uno al otro, no hacia delante; los pulgares hacia delante dan lesiones y un golpe seco.
- El empuje. El movimiento sale de piernas, tronco y brazos a la vez, en una sola extensión. Las manos acaban estiradas hacia el objetivo.
Haz que un principiante sienta estos tres puntos primero sin balón, luego con un balón agarrado por encima de la cabeza y solo después jugando. Cuesta diez minutos y ahorra semanas. La descripción técnica completa está en colocar de dedos.
Cinco ejercicios en orden
1. Agarrar por encima de la cabeza (5 min). El jugador se lanza el balón y lo agarra en la postura de colocación por encima de la frente, con las manos ya en triángulo. Veinte veces. Suena demasiado fácil, pero fija la posición de manos sin que nada pueda salir mal.
2. Colocar contra la pared (6 min). A tres metros de la pared, todas las colocaciones por encima de una marca a cuatro metros de altura. Serie de quince. Feedback inmediato: unas manos torcidas dan un rebote torcido. Con más detalle en los ejercicios contra la pared.
3. Colocar por parejas con autopase (8 min). A se juega el balón a sí mismo y luego a B; B se lo juega a sí mismo y luego a A. Ese autopase da tiempo para meterse debajo del balón y es el paso intermedio más importante entre la pared y el juego real.
4. Triángulo de tres (10 min). Tres jugadores en un triángulo de cuatro metros; cada colocación va al siguiente en el sentido de las agujas del reloj, y después el jugador corre él mismo al sitio hacia el que ha jugado. Ahora hay que jugar dirigido y correr. Es la primera forma en la que la dirección cuenta de verdad.
5. Colocación a la zona objetivo (10 min). Lanzamiento del entrenador desde la posición 6; el jugador coloca desde la posición 3 hacia una colchoneta en la posición 4. Quince balones; cuenta cuántos caen en la colchoneta. Es el puente hacia el juego real; todo lo que venga después irá de altura y de distancia a la red.

Los cuatro errores clásicos
| Error | Qué ves u oyes | Corrección |
|---|---|---|
| Manos demasiado bajas | El balón se juega delante del pecho, golpe seco en lugar de ruido suave | Haz que agarre diez balones por encima de la frente; si hace falta, pon una mano sobre su coronilla como referencia |
| Pulgares hacia delante | El balón gira, pulgares doloridos, colocaciones cortas | Apuntar los pulgares el uno al otro; que forme el triángulo y mire a través de él hacia el objetivo |
| Pies quietos | Alcanzar el balón, el balón acaba detrás de la cabeza | Obliga a dar un paso antes de cada contacto, también cuando el balón llegue recto |
| Solo brazos | Colocaciones cortas y sin fuerza, sin extensión de piernas | Que juegue desde las rodillas flexionadas y termine la colocación de puntillas |
El balón que gira: por qué y qué hacer
Casi todos los principiantes juegan un balón con efecto, y no es cuestión de fuerza sino de simetría. El balón gira porque una mano contacta antes o con más fuerza que la otra, normalmente porque el jugador está algo torcido debajo del balón y corrige con su mano dominante. Dos correcciones ayudan:
- Coloca los pies hacia el objetivo. Quien está en diagonal tiene que corregir con las manos. Estar recto con los hombros hacia el destino resuelve la mitad de los balones con efecto.
- Haz que se meta debajo del balón, no delante. El balón hay que tocarlo por encima de la frente, no por delante; un balón jugado delante del cuerpo siempre sale girando.
Lo que no ayuda es «juega más suave» o «usa más los dedos». El efecto es un problema de colocación, no de intención, y desaparece en cuanto los pies cuadran.
Cuándo pasar a la posición de colocador
En cuanto un jugador consigue colocar quince balones seguidos sobre una colchoneta a partir de un lanzamiento tranquilo, está listo para la posición real: desde la posición 2 o 3, con un atacante que corre hacia el balón. A partir de ahí ya no se trata de las manos, sino de altura, distancia a la red y timing, un capítulo completamente distinto que empieza en el timing entre colocador y atacante. Con los jugadores jóvenes vale la regla de que todos aprendan a colocar los primeros años, también quien nunca vaya a ser colocador: el segundo contacto acaba cayendo alguna vez en casi todas las posiciones. La progresión por edades está en entrenar voleibol juvenil por grupo de edad.
Ve en dosis pequeñas. El toque de dedos carga mucho unos dedos no acostumbrados. De diez a quince minutos por entrenamiento basta para principiantes; quien sigue media hora vuelve la semana siguiente con los dedos doloridos, o no vuelve.
Preguntas frecuentes
¿Por qué gira el balón cuando coloca un principiante?
Porque una mano contacta antes o con más fuerza que la otra, casi siempre porque el jugador está en diagonal o demasiado por delante del balón. Corrige la posición de los pies hacia el objetivo y haz que se meta debajo del balón; el efecto desaparece solo.
¿A partir de qué edad se puede aprender el toque de dedos?
A partir de los ocho años aproximadamente con un balón ligero, siempre que empieces poco a poco: agarrar por encima de la cabeza y después colocaciones cortas. A esa edad la fuerza de los dedos es limitada, así que mantén las series cortas y el balón blando.
¿Cómo evito la falta de doble toque en principiantes?
Entrenando la forma, no pitando más blando. Un balón tocado con los diez dedos a la vez y por encima de la frente sale limpio; ante la duda, casi siempre es una posición de manos demasiado baja o demasiado asimétrica.


