¿Qué datos de tus jugadores necesitas como entrenador?
La mayoría de los entrenadores descubren que les falta un teléfono de emergencia justo en el momento en que lo necesitan. Media hora al empezar la temporada lo evita. Esta es la lista de datos que un entrenador usa de verdad, más las cosas que a propósito no registra.
La lista básica: lo que sabes de cada jugador
Empieza pequeño y funcional. De cada jugador necesitas: nombre y fecha de nacimiento (para el derecho a jugar y la categoría de edad), teléfono y correo electrónico, en la base también los de al menos un padre, madre o tutor, y al menos un teléfono de emergencia distinto del del propio jugador. Añade a eso: dorsal, posición y posible segunda posición, y talla de camiseta. Esa es la base administrativa completa, y se rellena en diez minutos por equipo.
Igual de valiosa en la práctica es una segunda capa que nadie pregunta: quién puede conducir y quién no, quién no puede nunca los miércoles, quién tiene un trabajo a turnos y si alguien practica un segundo deporte. Esto último no es curiosidad sino información de carga: un jugador que además entrena tres veces por semana tiene una historia de recuperación distinta a la del resto.
La parte de salud: corta y funcional
No eres médico y no tienes que llevar un historial clínico. Lo que sí quieres saber es lo que tienes que poder hacer en el pabellón. Bastan cuatro preguntas: ¿tiene el jugador alguna afección que deba tener en cuenta durante el esfuerzo (por ejemplo asma, epilepsia o diabetes)? ¿Hay medicación que deba estar a mano durante el deporte, como un inhalador, y dónde está? ¿Hay alergias relevantes con la comida o en primeros auxilios? Y: ¿qué lesiones previas siguen requiriendo atención?
Esta última pregunta es la más útil para tus entrenamientos. Un esguince de tobillo anterior o una molestia de rodilla significan más atención en la progresión, no entrenar menos. Qué hacer con ese conocimiento está en prevención de lesiones. Lo que no debes hacer con él: aconsejar. Ante molestias, dudas sobre la tolerancia a la carga o una vuelta tras lesión, quien decide es el fisioterapeuta o el médico, no el entrenador.
Recógelo además en un solo sitio y no en un folio doblado dentro de la bolsa. Los perfiles de jugador y las notas del entrenador están juntos en Koach, de modo que ante una lesión o una baja no tienes que rebuscar en tres conversaciones de móvil. Cómo montar un perfil así está en crear un perfil de jugador.
Con juveniles: permisos y acuerdos
Con jugadores menores de edad se añaden tres cosas, y conviene dejarlas por escrito al empezar la temporada. Una: ¿quién puede llevarse al niño después de un partido? En un desplazamiento con reparto de coches no es evidente que cada familia sepa con quién viaja su hijo; deja claro quién puede y quién no. Dos: imágenes. Pide permiso para fotos y vídeos, y respeta un "no" sin discutir; las fotos de equipo en redes sociales son una de las fuentes de líos más habituales. Tres: circunstancias en casa que sean relevantes para el acompañamiento, por ejemplo una situación de separación en la que la comunicación deba llegar a ambos progenitores. No indagues, pero da espacio a las familias para comunicarlo, y asegúrate entonces de que los avisos llegan de forma demostrable a ambos.
Lo que es mejor no registrar
- Detalles médicos extensos. Diagnósticos, informes de tratamiento y pautas de medicación no pertenecen a una administración de equipo. Anota solo lo que tú necesitas saber en el pabellón y dónde está la medicación.
- Juicios sobre el carácter. Escribe conductas ("llegó tarde tres veces"), no etiquetas ("desmotivado"). Lo primero se puede hablar; lo segundo es un juicio que se le queda pegado a un jugador toda la temporada.
- Información privada sobre familias que oyes por casualidad y que no influye en el acompañamiento.
- Todo lo que no querrías leerle en voz alta al propio jugador. Esa es la mejor prueba para cualquier anotación que hagas; consulta también llevar notas de jugador.
Guardar, compartir y limpiar
Tres reglas sencillas lo mantienen ordenado. Limita el acceso: los datos de contacto pueden estar en manos del delegado, las notas del entrenador son del entrenador. No compartas nada fuera del equipo sin que el jugador o la familia lo sepa, ni siquiera una lista de teléfonos a otro club. Limpia: al final de la temporada borra los datos de los jugadores que se van y traspasa solo lo que el siguiente entrenador necesita. Cómo maneja esto un club en un sentido más amplio está en privacidad y datos. Para la mayoría de equipos con esto basta: recoge poco, guárdalo en un solo sitio y tíralo cuando ya no haga falta.
Hazlo de una sola vez: que jugadores y familias rellenen el formulario en la primera semana, no a cuentagotas. Una lista completada al 80 por ciento es precisamente aquella en la que falta el teléfono de emergencia del jugador al que vas a necesitar en noviembre.
Preguntas frecuentes
¿Puedo como entrenador guardar información médica de mis jugadores?
Solo lo funcionalmente necesario para entrenar con responsabilidad y actuar ante un incidente, por ejemplo asma o una alergia. Los historiales médicos extensos no corresponden al entrenador y los mantienes a propósito fuera de la administración del equipo.
¿Qué hago si una familia no da permiso para las fotos?
Respétalo sin discusión y asegúrate de que el equipo lo sabe, para que tampoco se compartan fotos de grupo con ese niño. Conviértelo en un acuerdo al empezar la temporada y así no tendrás que pensarlo en cada partido.
¿Cuánto tiempo guardo los datos de los jugadores tras la temporada?
El menor tiempo posible: borra los datos de los jugadores que se van al acabar la temporada y traspasa solo lo que el siguiente entrenador necesita. La administración del club tiene sus propias normas; consúltalas con la junta directiva.


