¿Qué necesita mi hijo para empezar a jugar al voleibol?
Tu hijo empieza voleibol la semana que viene y la tienda de deportes tiene un pasillo entero de material que parece todo imprescindible. No lo es. Para los primeros meses hacen falta cuatro cosas, y lo demás puede esperar tranquilamente.
Lo que de verdad hace falta el primer día
- Zapatillas de interior limpias y con agarre. Vale cualquier zapatilla deportiva que solo se use en pista y que no deje marcas negras. Los responsables de los pabellones son estrictos con esto, y con razón.
- Ropa deportiva cómoda. Pantalón corto y camiseta. Evita los pantalones con cremallera en los bolsillos; molestan mucho al ir al suelo.
- Una botella de agua. Hora y media en un pabellón caluroso da más sed de la que un niño imagina.
- Pelo recogido y uñas cortas. Parece un detalle, pero una uña larga se rompe en el primer contacto limpio y el pelo suelto estorba justo en el toque de dedos.
Y ya está. Ni balón, ni equipación del club, ni vendaje.
Rodilleras: ¿sí o no, y cuándo?
La pregunta más frecuente, con una respuesta matizada. En los grupos más pequeños casi no se va al suelo; ahí las rodilleras son sobre todo calor e incomodidad. En cuanto los niños empiezan a defender y a tirarse de verdad, normalmente entre los nueve y los once años, sí resultan útiles: no tanto contra las lesiones como contra los moratones y rozaduras que si no hacen que un niño dude antes de ir al balón.
En qué fijarte al comprarlas: una talla infantil que cierre alrededor de la rodilla sin apretar, y un modelo fino. Las rodilleras gruesas y pesadas invitan a deslizarse de rodillas, que es justo el hábito que no quieres enseñar. Mide el contorno justo por encima de la rodilla y sigue la tabla de tallas de la marca, porque varían mucho. Un buen par dura dos o tres temporadas.
Un detalle práctico que sorprende a muchos padres: las rodilleras van por encima de la rótula, no sobre ella. Si se bajan durante el juego, son una talla grandes o el elástico está gastado. Haz que los niños las saquen de la bolsa después del entrenamiento para que se sequen, porque el material guardado húmedo empieza a oler en una temporada y se da de sí más rápido.
Zapatillas: en qué fijarte y qué puedes saltarte
Las zapatillas específicas de voleibol existen y valen su precio desde el momento en que se salta y se hacen desplazamientos laterales en serio, normalmente hacia los doce años. Antes de eso, cualquier buena zapatilla de sala sirve. En lo que sí te fijas: suela con agarre en todas las direcciones, talón firme y espacio suficiente en la puntera. Comprueba la talla cada seis meses, porque los pies infantiles crecen a saltos y un calzado pequeño es una de las causas más subestimadas de molestias. Lo que puedes saltarte: plantillas caras sin criterio profesional y tobilleras cuando nunca ha pasado nada.

Para los entrenadores ese es justamente el punto: un aviso en Koach llega de una sola vez a todos los padres, así que la lista de material no tiene que viajar por un grupo de mensajería en el que la mitad se la pierde. Cómo acceden los padres a esa información está en añadir a los padres a tu equipo.
Lo que puede esperar (o no llega nunca)
- Un balón propio. El club tiene balones. Está bien para casa, no hace falta para entrenar, y si lo compras, compra el que corresponde a la edad; consulta qué balón de voleibol por edad.
- Equipación del club. Normalmente se entrega cuando el niño empieza a jugar competición, a menudo en préstamo.
- Tobilleras. Solo por indicación, después de un esguince o con una inestabilidad demostrada.
- Vendaje para dedos. Pertenece a la recuperación, no al equipamiento estándar de un niño de nueve años.
- Una bolsa de deporte grande. Una mochila va bien y cabe mejor en el vestuario.
Cuánto cuesta aproximadamente
| Elemento | Orientación | Cuándo |
|---|---|---|
| Zapatillas de interior | 30-60 euros | Desde el primer día |
| Rodilleras (talla infantil) | 10-25 euros | Cuando ya se va al suelo |
| Balón para casa | 15-30 euros | Opcional |
| Zapatillas de voleibol | 60-110 euros | A partir de los 12 años |
Muchos clubes tienen una caja de segunda mano o un mercadillo de intercambio al principio de temporada. Pregunta por ello: las rodilleras y las zapatillas que se han quedado pequeñas por un estirón suelen estar casi sin usar.
Detalles prácticos que nadie cuenta
- Pon el nombre en las zapatillas, la botella y las rodilleras. En un vestuario con doce niños, cuatro pares son idénticos.
- Las joyas se quitan, también los pendientes. Pregunta antes cómo gestiona el club los pendientes recién puestos.
- Si tu hijo lleva gafas, consigue una cinta deportiva o déjale jugar sin ellas si igualmente ve el balón.
- Llega al pabellón diez minutos antes. Los niños que entran justo a la hora se pierden el inicio y los primeros veinte minutos.
- Pregunta al entrenador si en el primer entrenamiento los padres se quedan a mirar o no. Ambas cosas se dan y conviene saberlo; el porqué está en unos buenos acuerdos con los padres.
Preguntas frecuentes
¿Son obligatorias las rodilleras en voleibol?
Obligatorias no, pero desde el momento en que los niños van de verdad al suelo son muy recomendables. En los grupos más pequeños, donde sobre todo se atrapa y se lanza, puedes retrasarlas sin problema.
¿Hay que comprar enseguida zapatillas específicas de voleibol?
No. Cualquier zapatilla de interior limpia con buen agarre basta los primeros años. Las zapatillas específicas de voleibol se vuelven interesantes hacia los doce años, cuando se salta y se hacen desplazamientos laterales en serio.
¿Cuánto cuesta más o menos el primer año de voleibol?
Al margen de la cuota del club, lo habitual son entre 40 y 90 euros: zapatillas y, en su caso, rodilleras. La equipación suele darse en préstamo y un balón propio no es necesario.


