Marcador de voleibol sin conexión en el pabellón | Koach
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Entrevista · 13 de septiembre de 2026

«Se me apagó el móvil con 19-17. Pensé: ya he perdido el partido»

Qué le pasa a un partido en curso cuando se cae la red, se cierra la app o se agota la batería, y qué se pierde de verdad.

Día de partido

Un pabellón un sábado por la mañana rara vez es un sitio con cuatro rayas de cobertura. Paredes de hormigón, una grada llena de móviles, una antena que queda un poco lejos. Y ahí es justo donde un entrenador tiene que anotar su partido. Por eso un marcador de voleibol sin conexión nunca fue un caso raro para Dennis Boekhout, sino el punto de partida: construyó Koach en su propio móvil, en su propio pabellón.

Una conversación sobre la pregunta que se hace todo entrenador antes de anotar en directo por primera vez: ¿y si sale mal? Sobre qué queda en el móvil en ese momento, qué se pierde de verdad y la salida que siempre existe.

Todo entrenador que va a anotar en directo por primera vez hace la misma pregunta. ¿Cuál es?

«¿Y si sale mal? Siempre es la primera pregunta, y me parece una buena pregunta. Estás a punto de confiarle un partido entero a un móvil. Si ese aparato decide a mitad de camino que ya ha tenido bastante, te quedas con un set que no puedes reconstruir.

«En la mayoría de pabellones donde juego la cobertura es mala. Pistas en sótanos, un pabellón detrás de un dique, dos rayas que no aguantan en cuanto se llena la grada. Una app que sin internet no hace nada ahí no pinta nada.»

Dices que lo viviste en tus carnes.

«La temporada pasada, fuera de casa. Se me apagó el móvil con 19-17 en el tercer set. No se colgó: se quedó sin batería, pantalla negra, fuera. Pensé: ya he perdido el partido. Le pedí una batería externa a un padre de la grada y, cuando la app volvió a arrancar, el partido seguía exactamente igual. 19-17, la misma alineación, el mismo jugador al saque.

«Ese fue el momento en que supe que esa parte estaba bien resuelta. No porque lo hubiera pensado así, sino porque me pasó a mí.»

¿Y dónde está ese partido en ese momento, exactamente?

«En tu móvil. Esa es toda la respuesta. Cada toque va primero al aparato y solo después, si puede, al servidor. No al revés. El marcador, el orden de saque, quién está en pista, quién es el colocador, qué líbero está dentro, si jugáis al mejor de tres o al mejor de cinco, y toda la pila de deshacer: todo eso está en tu propio dispositivo.

«Suena obvio, pero es justo donde la fastidiamos al principio. Tenía campos que sí iban al servidor pero no se guardaban en local. Reiniciabas la app y el saque saltaba al rival en cada cambio de set, hubieras elegido lo que hubieras elegido. Esas cosas solo las encuentras usándolo tú mismo durante un invierno entero.»

El marcador durante un set en juego: nosotros 16, Orion H2 6, con el orden de saque arriba, los seis jugadores en pista debajo y un botón para deshacer.
Todo lo que ves aquí —marcador, saque, alineación, el botón de deshacer— aterriza primero en el dispositivo.

¿El entrenador se entera de que pasa algo?

«Sí, arriba del todo. Si se cae la conexión aparece ahí una cápsula oscura que pone ‘Modo sin conexión’. Si dejas el dedo encima, te dice que los cambios se guardan en este dispositivo y se sincronizan automáticamente en cuanto vuelvas a tener conexión.

«Cuando vuelve la cobertura, esa cápsula se pone naranja: ‘Sincronizando’, con el número de cambios que quedan pendientes. Ese número baja hasta cero y desaparece. Quiero que puedas verlo sin tener que pensarlo. Una app que finge en silencio que todo va bien es peor que una que admite que ahora mismo no puede enviar nada.»

¿Qué es lo que de verdad no funciona sin internet?

«Todo lo que tiene que venir de fuera. La clasificación del grupo y el calendario los trae Koach de la federación: aquí es la Nevobo, la federación neerlandesa de voleibol. Sin conexión no hay clasificación: te dice sin más que no se ha podido cargar. Lo mismo con importar el calendario y con compartir un resultado.

«Y tu gente no ve nada de tu partido hasta que vuelvas a tener cobertura. Ese es el límite honesto. Anotar se puede sin internet; seguirlo juntos, no.»

La pestaña de partidos con el botón para empezar un amistoso arriba y, debajo, el bloque de clasificación con el aviso de que no se ha podido cargar.
La clasificación viene de la federación, así que sin conexión se queda vacía. Al marcador eso no le afecta.

¿Y si la app se cierra del todo? Sin batería, o iOS que la echa de la memoria.

«Pues la vuelves a abrir y retomas el partido donde estabas. También sin cobertura: la app escribe una copia fresca de todo tu equipo en el dispositivo después de cada cambio, así que un arranque en frío recupera el último estado.

«Aunque costó lo suyo que eso funcionara del todo. Al principio volvía el marcador pero no la alineación con la que había empezado el primer set, o el cambio automático de líbero aparecía desactivado. Son cosas que solo notas cuando estás en el pabellón y te quedan dos sets por jugar.»

El marcador al empezar un set: 0-0 contra el Orion H2, con el orden de saque y los seis jugadores en sus posiciones.
Quién saca, quién está en cada posición y en qué set vas: todo eso vuelve después de reiniciar.

¿Esa pantalla no se queda encendida todo el partido?

«Lo hace a propósito. Mientras hay un partido en curso, Koach mantiene la pantalla despierta. Si no, el móvil se te duerme en mitad de una jugada y tienes que desbloquear, recuperar la app y solo entonces tocar, que es justo el momento en el que un punto no se registra.

«Pero gasta batería, y soy sincero con eso. Dos horas de marcador con la pantalla encendida te dejan el móvil seco. Llevo una batería externa en la bolsa igual que llevo un silbato de repuesto. No es un fallo de la app, es lo que hace una pantalla.»

Entonces, ¿qué se pierde de verdad cuando falla algo?

«Casi nada, pero no exactamente nada, y no voy a hacer como si no. En el peor de los casos, el toque que estabas dando justo en ese instante. Esa copia en el dispositivo se escribe justo después de cada cambio, así que hablamos de los últimos segundos, no del último set.

«Lo que sí puedes perder de verdad son puntos que otra persona estaba anotando a la vez en su propio móvil. Ahora llego a eso.»

Ese segundo móvil: ¿puede alguien coger el relevo?

«Sí. En el bloque del marcador puedes autorizar a un jugador o a alguien del equipo con cuenta vinculada. Esa persona anota el partido en su propio móvil y tú ves el resultado en la app en cuanto termina. Va muy bien si prefieres estar a pie de pista en vez de mirando una pantalla.

«Pero una regla: anotad en un solo dispositivo a la vez. Hay un partido en curso por equipo, y dos móviles se sobrescriben los puntos. La app te avisa en cuanto detecta que alguien más está anotando, pero no lo puede arreglar. Y pasar el relevo en mitad del partido solo funciona si hay conexión en ese momento, así que no sirve como plan B para un pabellón sin cobertura.»

¿Y si falla todo? Sin móvil, sin app, sin nada.

«Pues metes el resultado después y ya está. Se puede en cualquier partido, incluso días más tarde. Introduces los resultados de los sets y justo después se abre la hoja para poner puntos y errores por jugador. El partido queda marcado como ‘Introducido manualmente’ y cuenta en la temporada como cualquier otro.

«Un aviso: no lo hagas en un partido que sí anotaste en directo. Meterlo a mano sustituye los totales por jugador, y entonces pierdes el momentum, el tiempo de juego y los datos por set. La app te lo advierte, pero léelo de verdad.»

El informe de un partido jugado: 3-0 ganado al Dynamo con los sets 25-21, 25-18 y 25-23, 109 puntos, 9 errores y los jugadores presentes.
Anotado en directo o introducido después: el partido acaba exactamente en el mismo sitio.

Eres estricto con este tema. ¿Por qué?

«Porque una app que sin internet no hace nada no tiene sitio en un pabellón. Punto. He probado apps que se ponían a cargar algo a mitad de set. Eso no es molesto, es inservible: te pierdes dos jugadas y a partir de ahí todo tu registro está mal.

«Mi consejo para quien todavía no se atreve: empieza un amistoso, pon el móvil en modo avión y anota un set entero. Hazlo una vez en casa o en un entrenamiento y el sábado ya no tendrás que pensar en ello. Esa confianza se construye antes de que estés 19-17, no después.»

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Pon el móvil en modo avión

Pruébalo tú mismo: empieza un partido amistoso, pon el móvil en modo avión y anota un set entero. Verás enseguida qué se queda guardado y qué espera a que vuelvas a tener cobertura.

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