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Base de conocimiento · Táctica

Balón libre y downball: los momentos subestimados

Hay dos momentos en los que el rival te hace un regalo: el balón libre y el downball. Los buenos equipos abren ese regalo casi siempre; los equipos amateurs lo dejan pasar con sorprendente frecuencia, porque nadie ha acordado qué debe ocurrir entonces.

Tiempo de lectura: 5 min

Balón libre y downball: la diferencia

Un balón libre ('free ball') llega cuando el rival no puede atacar y pasa el balón por encima de la red con calma, de antebrazos o de dedos, tras una buena defensa tuya o un mal pase suyo. Un downball está justo por debajo: un atacante sí golpea el balón, pero de pie o desde parado, sin salto completo ni amenaza. La diferencia determina tu reacción: ante un balón libre, el bloqueo baja por completo; ante un downball, los bloqueadores se quedan en la red pero no saltan. No los confundas: tratar un downball como un balón libre significa que tu bloqueo se aleja de la red mientras llega un balón golpeado, justo el metro de espacio que un atacante astuto necesita.

El aviso: una palabra, seis reacciones

Todo empieza por reconocer y cantar. El primero que lo ve —normalmente un bloqueador que ve al atacante colocarse bajo el balón— canta '¡free!' o '¡down!', y todo el equipo cambia de marcha:

El balón libre es una oportunidad obligatoria

Calcula un momento: ante un balón libre recibes un balón fácil, por tanto un pase perfecto, por tanto todas las opciones de ataque, incluido tu tempo más rápido. Los equipos fuertes puntúan a partir de los balones libres casi siempre; quien aquí solo 'devuelve' la jugada de forma estructural regala el mayor obsequio del partido. Conviértelo en una norma de equipo: un balón libre termina en nuestro mejor ataque posible, sin compromisos. Y cuéntalo después: quien registra sus partidos puede ver en el desarrollo de la puntuación si los momentos fáciles se convirtieron de verdad en puntos.

Desarrollo de la puntuación y estadísticas de un partido en la app Koach
El desarrollo de la puntuación cuenta después, con honestidad, si convertiste los momentos fáciles, o si los puntos gratis se quedaron sin cobrar.

Tras el aviso: los primeros tres segundos

Entre el aviso y el contacto con el balón hay a lo sumo unos segundos, y justo esos determinan si el regalo se abre. El colocador sale ante 'free' de inmediato a su zona de colocador, incluso antes de que el balón cruce la red. El central toma espacio para su carrera: un balón libre es la oportunidad de un primer tempo, porque el pase será casi seguro perfecto. El receptor que reclama el balón lo juega a conciencia algo más alto de lo normal a la zona del colocador; la prisa no sirve de nada, la precisión sí. Las faltas clásicas en estos segundos: bloqueadores que se quedan 'colgados' en la red y empiezan su carrera demasiado tarde, y jugadores de zaga que se quedan tan atrás que el balón tranquilo justo tras la red acaba igualmente en el suelo.

Dar tú mismo un balón libre: hazlo bien entonces

A veces debes pasar tú el balón libre —la jugada fue demasiado desordenada; consulta también jugar fuera de sistema—. No lo hagas nunca como un regalo. Juega el balón profundo a la esquina de la zona 1 o 5, lo más bajo posible por encima de la red, a ser posible sobre el receptor más débil o el colocador que debe entonces jugar el primer balón. Un balón libre bien colocado genera con regularidad, de todos modos, un pase sucio; un balón libre descuidado en el centro del campo genera con seguridad un contraataque organizado. Considera además siempre primero si de verdad no se puede atacar: un downball de pie profundo a la esquina suele estar aún disponible y mantiene al menos algo de presión sobre el rival.

Entrenar en diez minutos por semana

Este es el entrenamiento táctico más barato que existe. Juega una forma jugada en la que el entrenador introduzca en momentos aleatorios un balón libre o un downball con el aviso correspondiente. Cuenta los balones libres que terminan en un ataque controlado; todo lo que esté por debajo del ochenta por ciento es trabajo por hacer. En tres semanas oyes los avisos de forma automática en el partido, y ves entrar los puntos gratis.

Prohíbe la palabra '¡suelta!' ante un balón libre. Quien grita 'suelta' solo dice lo que no hace. '¡Free!' significa en nuestro equipo: el bloqueo baja, el campo se desplaza, el colocador va; una palabra que activa seis tareas. Ese es todo el secreto.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre un balón libre y un downball?

Un balón libre se pasa con calma por encima de la red sin ataque; un downball sí se golpea, pero de pie y sin salto completo. Ante un balón libre tu bloqueo baja; ante un downball se queda pero no salta.

¿Por qué no debería saltar el bloqueo ante un downball?

Un atacante de pie golpea el balón más plano y con menos amenaza; un bloqueo que salta rara vez lo toca y sobre todo abre huecos en la propia defensa. Quedarse plantado y dejar defender a la zaga produce más.

¿Adónde juego un balón libre si debo darlo yo mismo?

Profundo a la esquina de la zona 1 o 5, bajo por encima de la red, y a ser posible sobre el receptor más débil o el colocador. Así maximizas la probabilidad de que el rival no pueda atacar de forma óptima.

¿Cómo enseño a mi equipo a usar los avisos?

Entrénalos de forma explícita: haz que en cada forma jugada el entrenador introduzca balones libres y downballs y exige el aviso antes de la acción. Lo que se ha ensayado en voz alta en el entrenamiento sale solo en el partido.

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